El acoso escolar secundario.


¿Qué sienten las familias de la parte agredida en los casos de acoso escolar? 

La familia de la parte agredida está sobrepasada emocionalmente cuando está sucediendo el acoso escolar. Nunca antes se han tenido que enfrentar a que sus hijos/as tengan que acudir diariamente a su colegio, antes seguro, con verdadero pavor y no poder protegerlos.  
 
El dolor de los hijos es un dolor extendido que a la mayoría de los padres (no a todos) nos duele más que el nuestro propio y la angustia se produce porque no podemos paliarlo, ni protegerlos. Recordemos que esto último es responsabilidad legal del centro educativo. 
 
Sin embargo, a veces la vida puede ser cruel, y provoca el colmo del acoso escolar para la familia del niño/a agredido/a a sufrir acoso, también, por parte de quién tendría que proteger a su hijo/a: el centro educativo. 

 ¿Cómo se puede detectar el acoso a las familias

Las acciones que se dirigen a la familia del agredido/a van desde etiquetarlos como «conflictivos» gracias a la rumorología, beneficiándose del sentimiento de pertenencia al centro, hasta la presión a la que les someten para que abandonen el centro invitándoles a irse o amenazar con avisar a servicios sociales por no llevar al niño/a agredido/a al colegio porque este tiene verdadero pánico. 

Todo esto cumple ciertas características:

-es un acto deliberado, totalmente intencionado.

-hay continuidad en el tiempo, puesto que no es algo puntual.

-existe la intencionalidad de hacer daño.

-existe una desigualdad de poder entre una familia particular que sufre acoso escolar y una institución, sea de la naturaleza que sea.

En definitiva, dar una mala imagen de la familia del agredido/a es una campaña de descrédito absoluto y provoca un daño psicológico y social en la imagen de la familia dificil de reparar.

Por tanto, estamos hablando de acoso. Esto es una aberración totalmente contraria a los ejes del plan de convivencia de cualquier centro educativo.

Esta manipulación que ejercen sobre la imagen de la familia que acaba siendo:

– excluida

-o que recibe miradas intimidantes a diario por parte de personas del centro

-o que, incluso, sancionan aplicando parcialmente la norma a su conveniencia (con acusaciones falsas) para dañarlos

El Acoso.

¿Qué efectos produce este acoso en la familia, además del que ya sufren por su hijo/a?

Como producto de ese acoso, la familia de la víctima, además, es excluida socialmente por parte de otras familias que deberían apoyarla. Es más, exigir protección para los niños beneficia al resto de padres; deberían de acompañarlos y agradecerles esa visibilidad. 

Como hemos indicado, a las familias de la parte agredida se les suele etiquetar de «conflictivos», y ello en base a lo siguiente: 

  • Dar visibilidad a una situación de acoso 
  • Pedir ayuda al resto de padres  
  • Ser transparentes (uno de los principios rectores de muchos centros), una ironía cruel. 

A su vez, tienen que asimilar que su colegio que pensaban maravilloso, les está tratando de esta manera provocando que el resto de algunas familias se cuestionen por qué siguen en el centro «sí no están a gusto». 

 Recordemos, en este punto, que su hijo/a sufre acoso escolar y no hay justificación alguna para que ello ocurra. 

 Sin embargo, ¿Cuál es objetivo real de la familia del agredido/a? 

 Los padres del agredido/a resulta que dan visibilidad a un problema social que va a favor del resto de familias. El objetivo de estas familias es que exista una buena gestión por parte del centro escolar, acorde a la imagen de un colegio magnífico. Hablaremos próximamente del «sentido de pertenencia» a los colegios de «élite». 

 ¿Qué se encuentran realmente las familias del acosado? 

 A veces, la mayoría del resto de padres los excluye y cuestiona.

Para otras familias, incluso, les beneficia que el papel de víctima ya esté seleccionado porque evita que el foco recaiga en su propio hijo «mientras le pasa a este niño, el mío se salva».

En otras ocasiones, el resto de familias se han posicionado a favor de la familia del acosador, o del propio centro de escolar, o, como ocurre en demasiadas circunstancias de la vida hoy en día, prefieren ponerse de perfil y que nada les afecte. 

 Todo esto sin olvidar la situación verdaderamente angustiosa por la que están pasando y que son pocas víctimas las que lo superan sin ningún tipo de secuelas. 

 Los padres del agredido/a, al contar todo lo que les ocurre y demostrarlo con documentación, etc (las víctimas siempre deben  documentar y justificar que son víctimas y que no han tenido culpa alguna) activan la alarma social, según algunos centros educativos. Y esa alarma social hay que «taparla». ¿Cómo? Es sencillo: desacreditando a la familia de esta manera, es decir, acosando. 

 ¿Cuál es la verdadera alarma social?

La verdadera alarma social es que la mayoría de la comunidad educativa (afortunadamente no todos) vaya en contra de quién padece y lucha contra el acoso escolar.

Una falta absoluta de educación moral y emocional de la sociedad que roza el analfabetismo a pesar de hablar mucho y bien de la inteligencia emocional.

Quizás ellos mismos deberían acudir al Aula de Convivencia.

Algo falla. 

Dejamos aquí un enlace a la Fundación Anar para que podáis echar un vistazo a su Guía sobre bullying o acoso escolar para padres.

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