
El miedo al volver al colegio en septiembre es una realidad que enfrentan muchos niños que sufren acoso escolar. Para estos niños, la vuelta a las aulas no representa un nuevo comienzo lleno de aprendizaje y amigos, sino una fuente constante de ansiedad y temor. Este miedo al regreso escolar puede provocar un profundo impacto en su salud emocional, física y académica.
Cuando un niño experimenta bullying o acoso escolar, el miedo a enfrentarse nuevamente a sus acosadores puede ser abrumador. Este temor no solo genera ansiedad, sino que también puede manifestarse en síntomas físicos como dolores de cabeza, de estómago, insomnio e incluso ataques de pánico. Los niños que sufren acoso escolar a menudo se sienten atrapados, sin una salida clara, lo que afecta gravemente su bienestar general.
El impacto del acoso escolar en septiembre es significativo. Los niños afectados suelen mostrar señales de retraimiento social, disminución de la autoestima y falta de interés en las actividades escolares. Estos factores afectan a su rendimiento académico y también a sus relaciones con compañeros y profesores, dificultando su integración en el entorno escolar. La sensación de inseguridad y la falta de apoyo pueden hacer que estos niños se aíslen aún más, alimentando el ciclo del miedo y el acoso.
Es fundamental que padres, profesores y la comunidad educativa estén atentos a los signos de acoso escolar y que tomen medidas para crear un entorno seguro. Prevenir el acoso escolar implica promover una cultura de respeto, empatía y comunicación abierta, donde los niños se sientan seguros para expresar sus preocupaciones. También es clave implementar programas de prevención y apoyo para reducir el impacto del bullying en las aulas.
En septiembre, mientras muchos niños están emocionados por volver al colegio, otros enfrentan el temor al acoso escolar.
Detectar a tiempo este problema y actuar es esencial para garantizar que todos los niños tengan un regreso seguro y positivo al colegio.
María José Liern.
