¿Cómo ayudar a mi hijo/a víctima de acoso escolar?

Es vital encontrar verdaderos profesionales que sepan cómo abordar el acoso escolar.
Existen personas que, creemos profesionales y no lo son, pudiendo darnos unas pautas no solo erróneas sino contraproducentes y que van a agravar la situación. Recordemos dos cosas importantes:
1. Que debemos de tener una actitud crítica.
2. Que los niños/as están en un periodo de autoconcepto. Tanto el que agrede como el agredido. ¡Cuidado!
¿Qué recursos podemos utilizar para ayudar a los niños/as agredidos (además de acudir a expertos en acoso escolar)?:
1º Validar el miedo que sienten. Existen supuestos expertos que pueden llegar a aconsejar utilizar un mecanismo conductual que se llama EXTINCIÓN. Es decir, que NO se haga caso al niño/a agredido si muestra miedo para no reforzarlo. En este caso, es evidente pero lo diremos…el miedo no es una conducta es una emoción y como tal, es necesario validarla. Dar este tipo de directrices a una familia, aconsejando que ignoren el miedo de su hijo/a, es una auténtica salvajada y evidencia que la falta de formación en acoso escolar es clara y preocupante.
Por tanto, para validar el miedo:
- No hacer extinción.
- No burlarse o ridiculizar el miedo de los niños/as.
- No transmitir la preocupación de los padres a sus hijos/as. Es necesario hacer un inciso en este punto. Hemos hablado de transmitir preocupación, no transmitir miedo. Los padres no pueden transmitir un miedo que no tienen, son los niños que sufren estas situación los que tienen ese miedo y solo lo tienen ellos. Así que los padres no pueden transmitir ese miedo, y su figura, principalmente, es un refuerzo de apoyo.
- El niño/a necesita ser escuchado, decirle que es normal que tenga miedo, que nosotros también lo tendríamos, incluso contarles otros casos. En definitiva, ponernos en su lugar (empatía).
2º Repetir «como un mantra» al niño/a agredido:
- que se lo tiene que decir a un adulto y que tiene que ver que el adulto reacciona de alguna manera y hay una consecuencia. Si no la hay, no dirá nada cuando ocurra de nuevo porque no ha habido respuesta alguna; pensará que no sirve de nada.
- que es fuerte, pero fuerte para defenderse, no para aguantar nada.
- que los amigos no pegan, ni tratan mal. Así que, el/la que agrede no es amigo/a. Incidiendo en lo que es una relación social sana.
- que se tiene que defender si le pegan. Por supuesto, a este punto se llegaría si el colegio no protege con una prioridad máxima al agredido y en el centro rige la “Ley de la Selva”. No debería llegarse a este punto.
- que en el colegio lo tienen que proteger, así lo estipula la Ley (y si esto se lo decimos delante de algún responsable del centro, mejor)
3º ¿Y si el niño o la niña, además, está en casa y no quiere volver al colegio?
Además de lo anterior, podemos utilizar alguno de los siguientes recursos a nuestro alcance: (esto está pensado para niños pequeños 5 ó 6 años) para intentar facilitarle la vuelta al colegio:
- darle una misión (que lleve un cuento para compartir con los demás compañeros)
- ir disfrazado/a de lo que más le guste
- hacer un código de despedida con la madre o el padre que lo lleve al cole. Por ejemplo: chocar las manos, abrazo y choque de pies. Algo inventado de lo que tenga que estar pendiente.
- el colegio debería facilitar todo lo posible la entrada al agredido/a En algunos colegios, existiendo la posibilidad de mezclar las clases, obligan a ambos a compartir aula; dificultando de esta manera, la reparación del daño del único que lo ha sufrido de manera sobrevenida (sin perjuicio de valorar la situación del que agrede)
- algo fundamental es el vínculo con su tutora.
Esperamos que os resulte útil la información.
Estamos para sumar.
