GUÍA PARA ADOLESCENTES: )Cómo defenderte y cómo ayudar sin ponerte en peligro(
Lo primero que debes saber
–Nadie tiene derecho a humillarte, asustarte o hacerte sentir menos.
-Defenderte no significa pelear ni vengarte.
-Ayudar a alguien que sufre acoso no te convierte en objetivo si lo haces de forma segura.
-Tu bienestar y tu seguridad son lo primero.
Cómo defenderte del acoso sin enfrentarte directamente
Cortar el contacto sin dar explicaciones
Bloquea en redes, videojuegos o apps de mensajería.
Silencia grupos donde te incomodan.
Quita permisos para etiquetarte o mencionarte.
No tienes que justificarlo, no participes en la provocación. Los agresores buscan reacción: si no la obtienen, pierden todo su poder.
Respuestas seguras:
“No voy a seguir con esto.”
“No me interesa hablar en ese tono.”
O simplemente ninguna (bloqueo inmediato).
Guarda pruebas (sin difundir): Capturas de pantalla, audios, enlaces, fechas y nombres de grupos.Sirve para parar el acoso sin que tengas que enfrentarte a nadie.
Si el acoso ocurre en persona
Aléjate sin explicar.
Ponte cerca de adultos o compañeros de confianza.
Busca compañía para recreos y pasillos.
No tienes que “aguantar” ni “demostrar fuerza”.
Cómo ayudar a alguien que está siendo acosado sin convertirte en objetivo
Ayudar no significa pelearse con nadie. Significa no dejar sola a la víctima. Opciones seguras
Si ves humillación en un grupo:
→ Sal del grupo sin comentario. Quien acosa pierde público.
Si comparten burlas por mensaje o redes:
→ No reacciones, no compartas, no rías, no des like.
Si ves un vídeo de alguien siendo ridiculizado:
→ No lo guardes ni lo reenvíes. Rompes la cadena.
Formas de apoyo directo sin exponerse
Escribe en privado a la víctima:
“Estás pasando por algo injusto. Si necesitas hablar, estoy aquí.”
Si es alguien de confianza, acompáñale a informar a un adulto.
Si no quieres involucrarte personalmente:
→ Pásale la información a un profesor, orientador o familia sin decir tu nombre.
Señales de que tú o alguien más necesita ayuda YA
Si tú o un compañero:
Tiene miedo de ir al centro
Llora por notificaciones del móvil
Deja de comer o dormir
Dice frases como “me lo merezco” o “no quiero seguir así”
→ No esperes.
Habla con orientador, profesor, familia o adulto de confianza.
No estás “chivándote”; estás protegiendo una vida.
Lo que NO funciona
Responder con insultos → aumenta el acoso.
Hacerse pasar por duro/irónico → da más combustible.
Esperar a que “se cansen” → normalmente no ocurre.
Depender solo de amigos → no tienen autoridad para parar la situación.
Pedir ayuda no es debilidad. Es inteligencia.
Si tienes dudas sobre compartir lo que te pasa
Responde honestamente en tu cabeza:
| ¿Me hacen sufrir? | Si la respuesta es sí, necesitas apoyo. |
| ¿Tengo miedo de que vuelva a ocurrir? | Si la respuesta es sí, no tienes por qué seguir así. |
| ¿Cuando pienso en contarlo, siento vergüenza? | Si la respuesta es sí, la vergüenza no es tuya, es del agresor. |
| ¿Me preocupa que no me crean? | Si la respuesta es sí, habla con varios adultos, no solo uno. |
Recordatorio final para ti
No estás solo ni eres culpable.
Está pasando a mucha más gente de lo que imaginas.
Hablar no te hace débil, te hace libre.
Siempre hay adultos preparados para ayudar (aunque no siempre sean los primeros que tienes alrededor).
Y por si necesitas una frase para empezar a pedir ayuda sin sentir presión, aquí tienes tres:
“Hay algo en redes que me está afectando y necesito hablarlo.”
“No estoy bien con cómo me tratan en un grupo.”
“No quiero estar solo/a con esto más.”
Decir una de esas frases puede ser el primer paso para que todo cambie.
