Retos ante el acoso y ciberacoso

El artículo 19 de la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño establece la obligación de todos los Estados Partes de tomar todas las medidas necesarias frente a toda forma de violencia, definida como toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual. Esta definición incluye la exposición a la violencia en la escuela o su entorno, y entiende por violencia también la que se da entre niños y niñas. En este sentido el acoso y el ciberacoso son formas de violencia entre pares contra las que todos los niños y niñas tienen derecho a ser protegidos.
- El acoso y ciberacoso son violencia y España carece de un abordaje integral de lucha contra todas las formas de violencia en la infancia, lo cual resta eficacia a las medidas que puedan tomarse. Aunque se ha avanzado –la última reforma de la ley de la infancia reconoce como violencia ambos fenómenos- aún falta contundencia pública. No podemos entender el acoso y el ciberacoso como meras faltas de convivencia, culpando incluso a la propia víctima por no tener una respuesta adecuada o no saber defenderse.
- Los derechos de los niños y niñas, víctimas y agresores, deben ser garantizados. Los efectos negativos de la violencia no sólo afectan a los niños y niñas que sufren acoso y ciberacoso, sino también a los responsables y a quienes les rodean. Hay que tratar el tema con confidencialidad, y la respuesta debe ser educativa y socializadora.
- La intervención debe asegurar el bienestar de todos los niños y niñas implicados. Debe ser inmediata y con actuaciones dirigidas a víctimas, agresores y al grupo del que forman parte. Así, deben asegurarse medidas de protección y cuidado para la víctima, y que las medidas que se tomen con el agresor estén enfocadas a la restauración de derechos de la víctima y la reeducación y toma de conciencia, y no centradas únicamente en un enfoque punitivo de castigo del agresor.
- La participación de los niños y niñas es determinante para solventar estas situaciones porque conocen más la situación y su aportación será muy valiosa para establecer mecanismos de prevención, detención y comunicación. Además, involucrarles es la mejor forma de sensibilizarles contra estas formas de violencia.
- El ciberacoso es una forma de acoso que debido a sus especiales características, adquiere una especial gravedad. Los niños y niñas deben ser educados en un uso responsable de las TRIC, es decir, hay que acompañarles para promover una ciudadanía digital haciéndoles tomar conciencia sobre lo que significa la intimidad, la privacidad y la protección de los derechos y deberes.
- El trabajo de prevención de la violencia con los niños y niñas es la mejor manera de acabar con otras formas de violencia en la sociedad. La prevención pasa, en primer lugar, por la toma de conciencia de estas formas de violencia entre iguales. Hay que educar a los niños y niñas en la no violencia, en una ciudadanía digital responsable y ética, y en la tolerancia ante la diversidad.
- Cuando la prevención falla, la detección temprana y eficaz del caso es esencial. La detección permitirá identificar el acoso o ciberacoso diferenciándolo de un episodio puntual de violencia, y pondrá en marcha los mecanismos de reacción apropiados y especialmente diseñados para combatir una situación de acoso. Escuchar a los niños y las niñas y no poner en duda el relato que puedan hacer de una posible situación de acoso, es también fundamental para que los niños y las niñas no pierdan la confianza en el adulto responsable.
- Sin más información sobre la gravedad del acoso y el ciberacoso difícilmente vamos a poder erradicar esta violencia. A pesar de recientes esfuerzos, falta un mayor compromiso de los poderes públicos para tener más datos y entender el fenómeno. El conocimiento es esencial para poder traducirlo en campañas que atiendan a todos los agentes implicados y para dar formación a los profesionales de la educación que permita detectar tempranamente e intervenir ante situaciones de acoso.
- Es necesario que los centros escolares estén dotados de los profesionales adecuados, con una formación específica y adecuada para llevar a cabo las estrategias de detección e intervención en los casos de acoso y ciberacoso.
- Una de las claves de éxito de la lucha contra el acoso y el ciberacoso es la implicación de todos los agentes del ámbito educativo, el entorno familiar y los propios niños y niñas. El ámbito sanitario y los servicios sociales también pueden jugar un papel relevante. Por último, para acabar con el acoso es esencial que la sociedad en su conjunto entienda que la violencia entre niños y niñas es intolerable.
- Es necesario contar con protocolos de actuación dentro de la escuela que establezcan mecanismos claros y conocidos por todos. Estos mecanismos deben incluir la participación de los niños y niñas para la búsqueda de soluciones conjuntas y la coordinación de todos los agentes del ámbito escolar y de otros, como los servicios sociales y de salud, agentes tutores, organizaciones no gubernamentales…
