La distancia emocional. La falta de empatía.

En una sociedad cada vez más conectada tecnológicamente, la distancia emocional hacia problemas como el acoso escolar parece ir en aumento. Este problema afecta a millones de niños y adolescentes en todo el mundo, generando consecuencias devastadoras para su salud emocional y psicológica. ¿Cómo hemos llegado a este punto de desconexión?
El acoso escolar, también conocido como bullying, no es un fenómeno nuevo, pero la respuesta colectiva a menudo es insuficiente. Muchas veces, la sociedad minimiza el impacto del acoso, calificándolo como “parte de crecer” o ignorándolo bajo la falsa creencia de que es un problema exclusivo de las escuelas. Sin embargo, esta indiferencia solo refuerza el aislamiento de las víctimas.
La falta de empatía es otro factor crucial. La sobreexposición a información, junto con el ritmo acelerado de la vida moderna, ha desensibilizado a muchas personas frente al sufrimiento ajeno. Este alejamiento emocional dificulta que la sociedad tome medidas proactivas para combatir el bullying.
La solución comienza con la educación en empatía desde edades tempranas. Es fundamental fomentar en los niños y adolescentes la capacidad de ponerse en el lugar del otro, reconocer el dolor y actuar en consecuencia. Asimismo, los adultos deben asumir un rol activo denunciando y abordando el acoso escolar en lugar de permanecer como espectadores pasivos.
El cambio es posible si cada miembro de la sociedad se compromete a crear entornos más seguros y compasivos. Solo así podremos superar la distancia emocional que perpetúa el acoso escolar y construir un futuro más empático para todos.
